domingo, 18 de abril de 2010

Capítulo III

Habiéndo terminado la visita en la Roma, del majestuoso Moises, aquí ilustrado. salieron hacia Florencia pasando primero por Asis y Luego por Peruggia.





Ya toda la costa del Golfo de Génova la habían recorrido y es que fué por allí que entraron a Italia desde la Riviera francesa. Justamente en el punto en que se encuentra el límite entre Francia e Italia y por donde también los alpes se sumergen en el mar, se aprecia algo increíble y es la diferencia de color entre el agua del mar de Francia , que es verde, y la de Italia que es Azzurra. Toda la costa de la Liguria cuya capital es Genova está llena de playas maravillosas como Santa Margarita, Rapallo y Porto Fino que siendo una bahia carrada se llena de embarcaciones de lujo por ser lugar preferido para ir de descanso entre los felices poseedores de veleros y otras embarcaciones bellisimas.


Volviéndo al tramo Roma Asis, cuenta mi abuela que Asis les pareció un lugar que invitaba a la reflección y al misticismo, no solo por ser la cuna de San francisco de Asis Fundador de la orden Franciscana y de Santa Clara fundadora de las Clarisas sino porque todo pareciera detenido en el tiempo. Sus calles empedradas y las construcciones también en piedra y todo esto sobre colinas.

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