sábado, 15 de mayo de 2010

Capítulo VI







En este capítulo quiero añadir fotos de la costa de la Liguria. sitios muy píntorescos como Rapallo, Santa Margarita y Portofino, este último, lugar de encanto frecuentado por propietarios de lindos veleros que llegan hasta allí buscando un lugar tranquilo y bello.





Rapallo












jueves, 6 de mayo de 2010

Capítulo V









En la historia sobre la visita a capri, ya mencioné el transporte dentro de la isla para ir de la parte alta a la parte baja donde está la Marina o lugar de embarque.






Esto se puede hacer en la seggiovia de la cual inserto una foto de mi bisabuela.

















Ya en capítulos anteriores hemos visto todo el recorrido por los diferentes lugares de Italia, donde no tenían problema con el idioma ya que mi bisabuela lo hablaba perfectamente.





Mi abuela en cambio lo entendía pero no lo hablaba, sin embargo no perdía oportunidad de hacer el intento a la hora de preguntar por una dirección o indagar por algún lugar turístico para visitar.





Lo que mas le gustaba decir, era a la hora de irse a dormir, alzando el teléfono, pedía a la mesa de recepción que las despertaran a las 8 de la mañana.





"Prego di svegliarmi domani mattina a le otto". Esto le daba mucha alegría a mi bisabuela quién siempre la alentaba a entender el idioma de sus ancestros.





Tanto así era el empeño de mi abuela de hablar en Italiano en cuanto tuviera oportunidad que al llegar a la frntera de Suiza donde hablaban Frances, idioma que ella si sabía, lo primero que expresó, fue "Prego" Scusi" palabras, estas, italianas en vez de "Bon jour o s'il vouz plait" que son vocablos Franceses.





Ya entrando en Suiza no dejaban de maravillarse con las vistas, por donde miraran todo era perfectamente limpio, ordenado , pitoresco. Si habían vaquitas, se veían hermosas bién alimentadas sobre campos verdes y con sus cencerros que sonaban al moverse.





Las casas parecían de libros de cuentos y cuando se alojaron en un hostal para pasar la noche, fue en el lugar donde, de todo el viaje, disfrutaron de la mayor sensación de hospitalidad. Era un albergue sencillo pero de una pulcritud y ambiente calido no solo por estar adecuado al clima con calefacción sino calido también por el confort, edredones de plumas y que decir de las almohadas mullidas como para recuperarse del viaje y despertar al día siguiénte renovadas.